28/05/2019

Aborto legal: la marea verde que empuja a pesar de todos los obstáculos

El año electoral no impide que la presión para que se implemente esta política de salud pública vuelva a ingresar en el Congreso.

Por Mariana Iglesias para Clarín 

Las mujeres históricas de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito peinan canas y se ayudan con bastones. Tranquilas, pausadas, explican conceptos, hablan de salud pública, justicia social, igualdad. Las pibas van atrás, empujan con fuerza, cantan, gritan, golpean redoblantes. Todas forman una marea de pañuelos verdes que no frena, ni siquiera cuando el entorno y el contexto les dice que no. Desde hace meses se escucha que nadie quiere dar esta batalla en un año electoral. La marea verde avanza igual. Se expande, se esparce, fabrica pañuelos, junta firmas, suma voluntades. Y grita, cada vez más fuerte -y aunque dentro del Congreso nadie quiera oír- ¡"Que sea ley!".

Este martes la Campaña presenta por octava vez el Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Lo viene haciendo desde 2007. Nunca había pasado de la mesa de entradas hasta el año pasado. Entonces Mauricio Macri habilitó el debate, aunque luego el presidente se encargó de aclarar que él estaba en contra. Más de la mitad de su gabinete también. 

 

El debate -histórico- se extendió por cuatro meses en los que las y los legisladores y la sociedad escucharon las opiniones de casi 800 personas. El resultado lo sabemos: Diputados aprobó, Senado rechazó. Aquel 8 de agosto se sabía que el Senado era esquivo, que la mayoría estaba en contra, que sería un "milagro" que se aprobara el proyecto. Aún así, la calle, las calles, fueron una marea impresionante que desbordó todo lo previsto. Hacía frío. Había viento. El debate se extendió y las pibas no se movían de la calle. A la hora de la votación, las tres de la madrugada, seguían ahí. Entonces llegaron las lágrimas de la decepción, porque la esperanza estuvo hasta el final. 

Ahora es igual. Que el contexto, que la grieta, que las elecciones, que los votos. La marea insiste porque sobran los motivos para insistir: las mujeres siguen muriendo en abortos clandestinos. las mujeres siguen siendo violadas, las mujeres siguen siendo obligadas a parir. Como las niñas. Por eso en la última movilización por el 8M (Día de la Mujer), una de las principales consignas fue "Niñas, no madres". 

El proyecto de IVE resalta que se trata de un tema de salud pública y derechos humanos. Que el aborto legal es la "deuda de la democracia", que en estos casi 36 años han muerto más de 3.000 mujeres por abortos clandestinos. Por eso la marea no atiende ni entiende de plazos ni años electorales, porque sigue contabilizando las mujeres que se internan con hemorragias y las que terminan muertas. 

Porque no comprenden que se le dé la espalda al mundo desarrollado que tiene aborto legal desde hace décadas. En medio del debate del aborto, el año pasado Adolfo Rubinstein dijo que "en los países donde el aborto es legal la mortalidad materna baja drásticamente". Meses después, el ministro de Salud fue degradado a secretario. 

Se dijo que en el Senado no se aprobó el proyecto de IVE por presiones de la Iglesia, de grupos conservadores y de poder. Ahora son las elecciones las que parecen marcar el tiempo. La juventud, en abrumadora mayoría, apoya el aborto legal. Y exige Educación Sexual Integral (ESI). El año pasado, en una encuesta oficial, el 90 por ciento de los estudiantes del país reclamaba ESI. 

Los pañuelos celestes se oponen al aborto legal. También a la ESI y al uso de anticonceptivos. Hablan de "ideología de género" y escrachan a los médicos que interrumpen embarazos de niñas violadas. Ellos quieren frenar cualquier posibilidad de el aborto legal. La marea verde no acepta frenos. Avanza y grita, cada vez más fuerte: "¡Que sea ley!".

 

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