06/02/2019

Conservadores están perpetuando estereotipos peligrosos sobre pacientes que necesitan abortos tardíos.

[Estados Unidos] Prominentes personalidades conservadoras usaron las legislaciones propuestas en Virginia y aquella aprobada en Nueva York para reproducir mentiras sobre el aborto.

Por Doc. Daniel Grossman, para Rewire.News

Como gineco-obstetra, proveedor de abortos e investigador que estudia el aborto y la anticoncepción, el trabajo que hago está fundamentalmente basado en evidencia médica y científica. Por eso es que estuve tan frustrado al ver, la última semana, una conversación acerca del aborto dominada por desinformación impulsada por ideologías en vez de hechos.

Prominentes figuras conservadoras utilizaron la legislación propuesta en Virginia y otra que fue aprobada en Nueva York para esparcir mentiras con respecto al aborto. De hecho, lo único que haría el proyecto de ley de Virgina sería terminar con la agobiante espera de 24 horas, eliminar el ultrasonido obligatorio por la legislación estatal, y propone el requerimiento de solo un médico – en vez de tres- para aprobar el pedido de un aborto en el tercer trimestre. El proyecto de ley también dice que el médico que apruebe el pedido no tendrá que certificar que el daño a la salud del paciente sería “sustancial e irremediable”. En Nueva York, la ley simplemente remueve el aborto del Código Penal, codifica Roe v. Wade, y permite a las pacientes que necesitan abortos tardíos a recibir atención en su Estado de origen en vez de tener que viajar por todo el país.

Pero los conservadores perpetuaron estereotipos peligrosos y malvados sobre pacientes que buscan abortos tardíos y los médicos que los proveen – todo para avanzar en una agenda política.  

Un punto recurrente de los activistas anti-aborto que fueron repetidos, entre otros, por Meghan McCain, co-conductora de The View, es que Estados Unidos es uno en un pequeño grupo de países que permiten el aborto después de las 20 semanas de gestación. Esto es lisa y llanamente incorrecto. De hecho, alrededor de 65 países permiten el aborto en esta etapa del embarazo en casos de malformaciones fetales.

McCain si tiene razón en un punto, cuando presenta a los Estados Unidos en disonancia con el resto del mundo en políticas sobre el aborto. Pero las razones son diferentes a las que ella afirma. Como mi estudio demuestra, a diferencia del 78 por ciento de los países de renta alta, Estados Unidos no provee fondos públicos para abortos, convirtiéndonos en un país atípico en el mundo con respecto a esta temática. De acuerdo a estándares internacionales, la enmienda Hyde – que prohíbe los fondos federales para el aborto – es una política radical y dañina, una que desproporcionadamente afecta a pacientes afrodescendientes.

¿Por qué hay pacientes que necesitan aborto después de las 20 semanas? Hay muchas razones, muchas veces entrecruzadas. Es la triste realidad de que las complicaciones pueden aumentar a medida que el embarazo progresa, algunas de las cuales pueden afectar la salud de la paciente o del feto. Y las pacientes pueden elegir terminar el embarazo, una decisión que es personal y no debería ser sujeta a interferencias políticas.

Pero hay otros factores que exponen exactamente porque los intentos de restringir abortos tardíos por razones políticas o ideológicas son tan dañinos para las pacientes. Muchos otros países, incluyendo aquellos cuyas leyes sobre abortos tardíos son más estrictas que aquellas en Estados Unidos, ofrecen un acceso generalizado a abortos tempranos. En contraste, el acceso al aborto en Estados Unidos depende en gran medida de dónde vive la paciente.

He visto pacientes que necesitaron abortos después de las 20 semanas porque las leyes restrictivas de sus Estados – periodos de espera innecesariamente largos, ultrasonidos obligatorios y requerimientos agobiantes e innecesarios por parte de los proveedores que causan el cierre de clínicas – las fuerzan a retrasar la búsqueda de ayuda. En Texas, luego de que una ley restrictiva haya sido puesta en marcha y haya llevado al cierre de la mitad de los centros de abortos del Estado, el número general de abortos disminuyó – pero el número de abortos en el segundo y tercer trimestre aumentó, muy probablemente por el retraso que las mujeres enfrentaron para acceder al cuidado y ayuda en etapas tempranas del embarazo.    

Si los conservadores están genuinamente en contra de los abortos tardíos, debería hacer todo lo que puedan para fomentar el acceso a abortos tempranos. En vez, hacen exactamente lo contrario; legislaciones estatales en todo el país están proponiendo prohibiciones extravagantes e inconstitucionales que podrían prohibir el aborto tan temprano como las 6 semanas, cuando muchas pacientes ni siquiera saben que están embarazadas. Si estos individuos creen que el aborto debería ser ilegal –una posición dramáticamente en conflicto con la mirada de la mayoría en Estados Unidos- deberían ser fieles a esa creencia, en vez de utilizar a las pacientes que necesitan abortos tardíos como una herramienta para avanzar con su ideología.

No nos preguntamos si nosotros tendríamos un aborto tardío. La pregunta es si nosotros podemos demostrar empatía con las pacientes que tienen que tomar esa decisión. Es mi trabajo como médico apoyar a mis pacientes en la toma de decisiones que son las mejores en sus respectivas circunstancias. Cuando tengamos este debate, nos debemos centrar en las pacientes, y usar investigaciones basadas en evidencias y hechos para informar. Honestamente espero que Meghan McCain y otros que alimentan las llamas de la indignación alrededor de este tema, den un paso al costado, miren la evidencia, y reconozcan las formas en que su retórica pone a las pacientes y sus doctores en riesgo.

En el mientras tanto, aquellos de nosotros que creen en la ciencia, deberíamos continuar la militancia por políticas sobre aborto. Esa es la mejor forma para las pacientes, los proveedores, y la sociedad que permita a las personas a vivir vidas ricas, libres y dignas.

 

 

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