Nadia Ferrari
28/10/2020

‘Esto es la guerra’: Polonia se inunda de manifestaciones en contra de una ley que restringe los abortos

El partido gobernante ha intentado, sin éxito, que el Parlamento restrinja el aborto. Ahora sus tribunales lo han hecho y con ello desencadenaron las protestas más numerosas desde que el gobierno llegó al poder.

Por Monika Pronczuk, para The New York Times

Decenas de miles de polacos han desafiado las restricciones impuestas por la COVID-19 para protestar contra un nuevo fallo de un tribunal superior que impone una prohibición casi total del aborto. Multitudes de personas han cerrado carreteras y puentes importantes mientras corean consignas contra el gobierno.

Las manifestantes, algunas vestidas como personajes de El cuento de la criada, incluso han perturbado a las misas y vandalizado iglesias, un caso raro de ataques contra el aliado del gobierno, la Iglesia católica, en un país incondicionalmente católico.

Las manifestaciones comenzaron el jueves por una decisión judicial que endureció la que ya era una de las leyes de aborto más restrictivas de Europa. Pero se han convertido en una expresión más amplia del enojo contra un gobierno de derecha al que los opositores acusan de secuestrar el poder judicial y socavar los derechos de las mujeres y las minorías.

“Lo que está pasando en el espacio público, los actos de agresión, atentados y barbarie, es inaceptable”, dijo este martes el primer ministro, Mateusz Morawiecki. “No doy mi consentimiento para atacar a personas, iglesias y el derecho a perseguir los valores de otros”, agregó, haciendo un llamado a los manifestantes para que se abstengan de cometer actos de agresión.

A continuación, recordamos cómo esta problemática social llegó hasta este punto.


¿Qué provocó las protestas?

Antes de la decisión del Tribunal Constitucional del jueves, Polonia solo permitía la interrupción del embarazo por anomalías fetales, en caso de amenaza para la salud de la mujer o por incestos o violaciones. Pero, en la práctica, la abrumadora mayoría de los abortos legales (1074 de los 1100 realizados el año pasado) fueron el resultado de anomalías fetales.

Sin embargo, el último fallo judicial sostuvo que los abortos por anomalías fetales violan la Constitución, una decisión que no puede apelarse.

Sin embargo, esta categoría de abortos solo representa una pequeña fracción de los que se hacen las mujeres polacas. Muchas viajan al extranjero para abortar o se los practican de manera ilegal. Los obstáculos comunes para la interrupción legal incluyen largas esperas y médicos que se niegan a realizar las intervenciones.

 

En Polonia, los médicos pueden negarse a realizar un aborto legal y también pueden negarse a recetar anticonceptivos por motivos religiosos. Y hay muy poco apoyo financiero y psicológico para las familias de niños discapacitados, que se ven obligadas a valerse por sí mismas cuando nace el niño.

En el fallo de la corte, la presidenta del tribunal, Julia Przylebska, dijo que permitir los abortos por anomalías fetales legalizaba las “prácticas eugenésicas”. Y agregó que como la Constitución de Polonia garantiza la protección de la vida humana, la terminación basada en la salud del feto equivalía a “una forma de discriminación prohibida de manera directa”.

Los manifestantes exigen que la corte revierta esa decisión y un número creciente de personas también pide la liberalización de la ley del aborto. Las protestas se han extendido de ciudades a pueblos y aldeas, y los grupos de mujeres han encontrado un apoyo inédito en gremios como los taxistas, agricultores y mineros del carbón, los cuales tienen sus propias quejas contra el gobierno.


¿Cómo se refleja este enfrentamiento en la política y la sociedad polacas?

Ley y Justicia, el partido gobernante, ha eliminado en gran medida la independencia del poder judicial, lo que le ha valido múltiples críticas a nivel internacional. Los opositores dicen que el partido usa a los tribunales subordinados para lograr lo que no pudo hacer legislativamente, algo que el gobierno ha negado.

En repetidas oportunidades, el gobierno ha intentado que la ley del aborto sea más estricta, pero no consiguió reunir los votos en el Parlamento. Las encuestas han demostrado que la mayoría de los ciudadanos se oponen a nuevos límites y cada intento desencadenó manifestaciones masivas.

Los analistas dicen que como la atención pública está centrada en la pandemia, y las próximas elecciones serán dentro de tres años, ha llegado el momento de una nueva estrategia. En vez de volver a intentar que se apruebe una legislación, los parlamentarios de derecha pidieron al tribunal constitucional, la corte más importante de Polonia, que revisara la ley.

Pero muchas mujeres dicen que están siendo usadas como peones en los esfuerzos del partido gobernante para distraer al público de su manejo de la pandemia de coronavirus, con casos que van en aumento y hospitales cada vez más abrumados. En el último mes, Polonia se ha convertido en uno de los países más afectados del mundo, lo que pone a prueba su sistema de salud. El presidente, Andrzej Duda, dio positivo el sábado.

Los críticos dicen que el partido Ley y Justicia está cumpliendo las órdenes de los líderes de la iglesia y los grupos de derecha, obligando a las mujeres a elegir entre realizar peligrosos abortos ilegales, viajar al extranjero para abortar o tener hijos con problemas graves de salud.

El partido gobernante, que asumió el poder en 2015, se presenta como el defensor de los valores católicos tradicionales y denigra a sus oponentes como antipolacos y anticristianos. En esa visión son fundamentales las mujeres polacas como esposas y madres, y los grupos de derechos femeninos son catalogados como agentes peligrosos de la propaganda occidental liberal.

Pero eso no ha sido el único objetivo del partido. En el apogeo de la crisis migratoria europea, Ley y Justicia presentó a los migrantes como una amenaza para la civilización cristiana, pero luego aceptó acoger a los cristianos. Después de que el problema disminuyó, la derecha centró gran parte de su atención durante las campañas políticas recientes en las personas gays, retratándolas como una amenaza para la vida y los valores polacos.

El partido gobernante ha aprovechado las quejas de la Unión Europea sobre la deriva antiliberal de Polonia como evidencia de que el bloque está impulsando ideas “extranjeras” que amenazan con socavar la soberanía polaca.


¿Qué distingue a estas protestas?

Los manifestantes están usando un eslogan intencionalmente vulgar para escandalizar a la gente y enviar el mensaje de que los métodos educados no han funcionado. Y han roto el antiguo tabú social de desafiar a la iglesia.

La Iglesia católica, quizás el pilar más influyente de la sociedad polaca desde la caída del comunismo, ha presionado durante mucho tiempo al gobierno para que endurezca o elimine el acceso al aborto.

El domingo, activistas por los derechos de las mujeres protestaron en las calles e interrumpieron los servicios religiosos en toda Polonia, sosteniendo pancartas contra el gobierno y contra la iglesia que decían: “Esto es la guerra” o “Ya hemos tenido suficiente” y “No seremos victimizadas”.

Grupos de hombres y mujeres jóvenes se enfrentaron a sacerdotes en algunos lugares y los manifestantes pintaron grafitis en las paredes de iglesias y catedrales de todo el país. Desde el comienzo de las manifestaciones, los activistas de extrema derecha han estado defendiendo iglesias y confrontando a los manifestantes, a veces usando la fuerza física, en un reflejo de lo que los críticos dicen que es una alianza entre el gobierno, la Iglesia católica y las organizaciones de extrema derecha.

En Konstancin Jeziorna, un frondoso suburbio de Varsovia, un monumento al Papa Juan Pablo II fue rociado con pintura roja, una afrenta contra un héroe nacional que, en el pasado, era impensable.

¿Cómo es la situación de Polonia respecto a la de otros países?

Bajo el comunismo, Polonia y otros estados del bloque soviético tenían algunas de las leyes más liberales sobre el aborto. Activistas por los derechos de las mujeres solían ayudar a las mujeres suecas para que viajaran a Polonia, donde podían abortar.

Pero, ahora, el país tiene una de las leyes de aborto más restrictivas entre las naciones más ricas del mundo, adoptada en 1993. El fallo del tribunal superior aleja aún más a Polonia de las corrientes sociales dominantes en Occidente.

Casi toda Europa permite los abortos hasta cierto punto del embarazo. Estados Unidos también lo hace, aunque muchos estados han dificultado el acceso a esa intervención médica.

El día del fallo del tribunal superior sobre los abortos, los gobiernos de Polonia, Estados Unidos y otros países como Uganda, Hungría, Bielorrusia y Arabia Saudita, firmaron la Declaración del Consenso de Ginebra, un documento que desafía el derecho al aborto.

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